Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Érase una vez un hombre que junto con algunos amigos curiosos invocaba a los espíritus. Un día se había aparecido un conocido doctor de la Edad Media. Pero su conversación era árida y poco culta y las rimas de sus poemas no eran exactas. Siempre que lo llamaban aparecía inmediatamente.
Una vez que se encontraban en medio de una ronda de respuestas y de preguntas, dijo: «Me quiero ir». Ellos le preguntaron: «¿Adónde?». Él Ies dijo: «La familia Tsián me ha invitado a comer». Y luego se calló como una ostra. La familia vivía en los alrededores. Los amigos tenían curiosidad; así que se dirigieron allí para informarse del asunto. Entonces oyeron que había habido una defunción por enfermedad.
Días más tarde volvió el espíritu. Le preguntaron: «¿Fuiste a comer a casa de aquella gente?».
«Sí», fue la respuesta.
«¿Era rica la comida?».
«Pues sí, bastante buena».
Entonces le preguntaron sarcásticamente: «La gente ha rezado a los dioses, no a los hombres famosos. Quieren tener al dios de la Ciudad o al de la Agricultura. ¿Cómo es que un hombre tan conocido como tú puede ir a comer con ellos?».
Viéndose en un mal paso, respondió: «Yo no soy el doctor. Soy Li Be-Nián de Chantung».
«¿Quién fue Li Be-Nián?», le preguntaron.
