Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Por fin dijo la mujer: «Tú dices que lo mejor sería morir. Bien, no me importa morir, pero no puedo separarme del niño».
Y volvió a echarse a llorar. El fantasma se reía y volvía a enroscar la cuerda en el cuello.
Entonces dijo la mujer, decidida: «Ya está. Voy a morir».