Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En Hangtschou vivió un hombre que se llamaba Dschu. Se ganaba la vida desvalijando sepulturas. Tenía seis o siete compañeros. Cuando era de noche profunda y todo era negrura y oscuridad, cogían las azadas y cavaban en torno a las sepulturas. Eran infelices porque encontraban muchas más piernas secas que oro y plata. Así que cogieron una tablilla de llamar a los espíritus para que les dijeran dónde había tesoros enterrados.
Un día se Ies apareció el rey de la Montaña y Ies dio la siguiente rima:
Las tumbas abrís
y de los bienes de los difuntos os servís.
Tal es peor que el robo y la rapiña. Si no lo queréis dejar
vuestras cabezas os he de hacer cortar.
Dschu se asustó muchísimo y durante un año dejó esta actividad.