Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Fueron a buscar al bonzo y le prometieron una parte del botín. El bonzo era también un miserable. Cuando hubo oído sus palabras, se dirigió hacia aquel lugar corriendo. Dijo el encantamiento más de cien veces; entonces se abrió el sarcófago un poco. De allí salió un brazo negro, de una longitud de una buena braza, metió al bonzo dentro, lo partió a mordiscos y se lo comió, de manera que la carne y la sangre salpicaron alrededor y los huesos cayeron al suelo con un ruido siniestro. Dschu y su banda echaron a correr en todas direcciones. Cuando al día siguiente volvieron a ver qué había ocurrido, no encontraron el pozo por ninguna parte.
En el monasterio de la calma faltaba un bonzo. Todos sabían que Dschu había ido a buscarle, así que acusaron a Dschu ante el juez. Dschu perdió en aquel asunto todos sus bienes y al final se ahorcó en la prisión.