Cuentos Chinos
Cuentos Chinos La muchacha le dijo: «¿No os acordáis de cuando hace dos años estuvisteis en nuestra casa? Ahora tengo la enfermedad y mis padres me han echado. Ahora que os he visto de nuevo, muero gustosamente».
Entonces los recuerdos del pasado aparecieron de repente y entre sollozos le dijo: «Erais tan bella como una flor y ¡en qué os habéis convertido! De todas formas habéis hecho una buena obra conmigo y os juro que no os abandonaré». Mientras hablaba, cogió a la muchacha de la mano y subió con ella al salón, para que saludara a sus padres y a todos sus conocidos.
Entonces se arrodilló, pidió la palabra y dijo: «Si no hubiera conocido a esta muchacha, hace tiempo que estaría enterrado. La suerte que tenemos hoy es un regalo de ella».
El padre habló generosamente: «¡Que ella también sea la esposa de mi hijo! Cuando mañana tenga lugar la boda, que sea doblemente celebrada. Ambas serán como hermanas y no habrá mujer primera ni mujer segunda».