Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Así siguieron el viaje y después de unos días el señor llegó a su lugar de destino. Wu We, donde Mosü era funcionario, pertenecía a su demarcación y también él vino a saludar a su superior. Cuando el señor Hü vio a Mosü, pensó: «¡Qué pena que un hombre tan dotado sea tan duro de corazón!».
Unos meses más tarde, el señor Hü se dirigió a sus subordinados: «Tengo una hija que es bella y buena y me gustaría un yerno que viviera en mi familia. ¿No conocéis a ninguna persona que sea la indicada?».
Todos los subalternos sabían que Mosü era joven y que había perdido a su esposa, así que le recomendaron vivamente.
El señor Hü respondió: «Yo también he pensado en él. Es joven y ha alcanzado rápidamente su puesto; me temo que se haya fijado objetivos más altos y no quiera emparentarse con mi familia».
«Es de familia pobre —le contestaron—, y es vuestro subalterno. Si queréis darle esa alegría, seguro que estará de acuerdo y que no dirá que no al matrimonio».
«Si todos creéis que es viable —contestó el señor Hü—, haced el favor de ir a ver lo que opina del asunto. Pero no podéis decirle que yo os he enviado».