Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Hubo una vez un monje de Puto que era cultísimo. Un anciano le había conducido a la cueva. Allí vio una librería con gran cantidad de libros. El anciano dijo: «Ésta es la historia de varias dinastías». En la segunda habitación se encontraba la historia de los primeros pueblos de los hombres. La tercera habitación estaba vigilada por dos perros. El anciano le dijo: «En esta habitación hay tratados de los inmortales sobre cómo han alcanzado la inmortalidad. Los dos perros son dos dragones». El monje ojeó los libros. Todos ellos eran obras de épocas antiquísimas, que él no había visto jamás. Le hubiera gustado quedarse en la vieja cueva; pero el anciano le dijo: «No es posible», y lo hizo sacar por un muchacho. Esta cueva recibía el nombre de Anillo de Coral y estaba descrita en el libro que se encontraba sobre la mesa.
El joven le preguntó a Kung por su nombre y su origen, y él le contó toda su historia. El hombre lo sintió mucho y le aconsejó abrir una escuela.
Kung le replicó con un suspiro: «En los alrededores soy un perfecto desconocido y no tengo a nadie que responda por mí».
El joven le contestó: «Si no os parezco totalmente indigno ni tonto, me gustaría ser vuestro alumno».