Cuentos Chinos
Cuentos Chinos Wang iba poniéndose cada día más fuerte. Cogió la flor que tenía debajo de la almohada y la miró. Ya estaba seca, pero seguía intacta. Dejó volar sus pensamientos y jugó con la flor como si ésta fuera la muchacha. Se enfadó porque su primo tardaba mucho en volver a entrar. Envió a un mensajero, pero Wu se había escapado y no volvió. El joven Wang estaba nervioso y no tenía confianza. Luego se tranquilizó pensando que en realidad dos millas no querían decir en absoluto que por eso no estuvieran acostumbrados a recibir a los extraños. Se puso en camino con la flor bajo el brazo.