Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El anciano le indicó la dirección en que estaba el pueblo. «Allí vive una belleza. Si quieres venir conmigo yo intercederé por ti».
El joven lo rechazó. Tenía que ir a buscar pescado para la madre, que estaba enferma, y no tenía tiempo. El anciano le estrechó la mano y se puso de acuerdo en que viniera otro día.
Sólo tenía que entrar en el pueblo y preguntar por el viejo Wang. Luego se despidió y se marchó.