Cuentos Chinos
Cuentos Chinos El monje parpadeó mirando a su alrededor y vio al duque Guan a caballo con la espada desenfundada, tal y como era en vida. A su derecha y su izquierda estaban su hijo Guan Ping y su vasallo Dschou Dsang, recortándose como sombras en las nubes.
El monje dejó caer las manos y contestó: «Vos fuisteis en vuestra vida justo y fiel y a vuestra muerte os habéis convertido en un dios sabio, pero aun así, ¿no comprendéis el destino? Si queréis volver a tener la cabeza sobre los hombros, ¿a quién deben dirigirse los muchos miles de enemigos que tras vos han muerto para prolongar vuestra vida?».
El duque asintió y desapareció.
Desde entonces desarrolló una verdadera virtud espiritual.