Cuentos Chinos
Cuentos Chinos «Y ¿qué voy a hacer? —respondió el hombre—. Mi hogar está muy lejos de aquà y no tengo dinero». El tullido desprendió un trozo de piedra de la muralla y le cerró la mano al hombre sobre ella; luego saltó de la torre y desapareció al instante junto con los otros ocho.
El hombre guardaba la piedra en su mano y ésta se convirtió en plata pura. Le bastó para viajar, hasta que al cabo de muchas semanas volvió a estar en su hogar. La plata también se le habÃa terminado y fue tan pobre como al principio.