Cuentos Chinos

Cuentos Chinos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ya había pasado un mes largo. Sus manos y pies estaban llenos de callos y ampollas. Casi no podía soportarlo por más tiempo y consideró seriamente en secreto la posibilidad de abandonar. Un día, cuando llegaban a casa, vieron a dos hombres que estaban sentados con su maestro bebiendo vino. El sol ya se había puesto, pero no se habían alumbrado ni velas ni lámparas. El maestro cortó con las tijeras un círculo de papel, redondo como un espejo. Lo pegó en la pared y de repente brilló la luna en la pared con tan clara luz, que se podían ver los más mínimos pelillos. Los discípulos se apresuraron para escuchar lo que se decía entre los ancianos. Uno de los huéspedes decía: «En una noche tan hermosa, en que la alegría es la vencedora, tenemos que disfrutarlo juntos». Y con estas palabras cogió una jarra de vino de la mesa para repartirlo entre los discípulos. Les decía que tenían que beber con moderación.

Wang pensó para sí: «¡Una jarra de vino va a ser suficiente para siete u ocho personas!». Todos se apresuraron a coger vasos y se daban prisa por ser los primeros en la fila, con la única preocupación de que la jarra de vino se terminara. Pero él servía y servía y el vino no disminuía. Wang se asombró, sin expresarlo.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker