Cuentos Chinos
Cuentos Chinos En una ocasión hubo un campesino que iba a llevar unas peras al mercado. Como las peras eran muy dulces y olorosas, esperaba venderlas a un buen precio. Un monje, que llevaba un gorro raído y vestidos rasgados, atravesó por delante del carro y le pidió una. El campesino le echó, pero el bonzo no se iba. El labrador se enfadó y empezó a insultarle. El bonzo le contestó: «En vuestro carro tenéis muchos cientos de peras. Yo sólo os he pedido una, lo cual no os supone una gran pérdida. ¿Por qué os enfadáis tanto?».
Los asistentes de a pie le decían que le diera una de las que le sobraban y que se marchara, pero el campesino no quería. Un artesano lo vio todo desde su comercio y como le molestaba el ruido, cogió dinero, compró una pera y se la dio al bonzo.