Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - El caballo es mío, caballeros, y no se compra ni se vende; pero se da por un capricho. Pero un capricho no es gran cosa. ¡Dejadme que os corte una oreja y trato hecho!
Los hermanos dejaron que su hermanito les cortara una oreja, y él les entregó el caballo de las crines de oro y no cesaban de darse tono, contando tales embustes que a los que escuchaban les dolían los oídos de oírlos.
- Hemos ido -dijeron al Zar- más allá de la tierra de Tres Veces Diez, más allá del gran Océano; hemos luchado con la Serpiente Garuinich que por cierto nos arrancó una oreja, como puedes ver; pero todo nos parece poco, pues por servirte nadaríamos en ríos de sangre, sacrificaríamos los brazos, las piernas y toda nuestra vida.