Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Ni tú ni nadie puede quitarme el caballo. Si lo cojo de las crines y lo llevo al borde de estos precipicios, nadie del mundo podrá arrancarlo de allà por más que se esfuerce.
- Siendo asÃ, hagamos un trato.
- Con mucho gusto. No me importa negociar contigo. Si me traes la hija de tu Zar podrás llevarte caballo.
- Trato hecho -dijo Zorka, y empezó a reflexionar cómo sacarÃa mejor partido de la situación. Cambió el anillo de dedo y dijo:
- Quiero que la hermosa Zarevna comparezca inmediatamente ante mÃ.
En un santiamén la Zarevna se apareció ante él pálida y temblorosa, y arrojándose a sus pies le imploró:
- Buen joven, ¿por qué me has arrancado del lado de mi padre? ¡Ten piedad de mi tierna juventud!
Pero Zorka le susurró:
- Quiero sacar ventaja de ese monstruo. Le haré creer que te cambio por el caballo y que te dejo con él para que seas su mujer; pero toma este anillo y cuando quieras volver a casa no tienes más que cambiártelo de dedo y decir: "Quiero transformarme en alfiler y clavarme en la solapa de Zorka", y verás lo que sucede.