El carnicero de Sarospatak

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—A finales de 1944, los soviéticos pudieron finalmente comenzar a arrollar a los alemanes y a empujarlos hacia sus tierras, luego que sus aliados occidentales abrieran en Francia el segundo frente que reclamaba furiosamente Stalin: el desembarco en Normandía, el famoso día D. A principios de 1945, el ejército rojo comienza a llegar a los territorios habitados por los alemanes y sus más fieles aliados. La ocupación rusa fue bestial. Alentados por sus jerarcas y tolerados por sus oficiales, cometieron las mayores atrocidades de toda la guerra, lo cual no es poco decir. Hordas de soldados ignorantes, hambrientos, espoleados por la propaganda soviética, se abatieron sobre la población civil indefensa. El saqueo fue total. Mientras el ejército rojo desmantelaba y se llevaba las fábricas alemanas hacia el este, los soldados le robaban todo lo que podían a la población: relojes, zapatos y tocadiscos eras sus artículos favoritos. El alcohol era su éxtasis. La violación, su diversión. Inodoros, puertas giratorias, todo sorprendía a estos soldados venidos de la estepa y del comunismo. Veían un lujo y un confort desconocidos. Historiadores británicos calculan entre 150.000 y 200.000 los bebés nacidos como producto de estas violaciones. La población alemana —tanto en las áreas que pasaron a ser parte de la Unión Soviética, Polonia y Checoslovaquia como así también las minorías residentes en Rumania, Hungría y Yugoeslavia— fue inhumanamente deportada hacia lo que quedaba de Alemania, como consecuencia de los pactos entre la Unión Soviética y sus democráticos aliados occidentales. Cerca de 15 millones de personas tuvieron que emigrar dejando todas sus propiedades y pertenencias. Aproximadamente un millón y medio de ellas murieron en el intento, según el cálculo de estos mismos historiadores. Pomerania, Silesia, Prusia, antiquísimas regiones alemanas, dejaron de existir. Centenarias ciudades alemanas como Breslau, Koenigsberg, Kolberg, Stettin, Danzig entre otras, dejaron de serlo. Sus nuevos nombres, Wrocław, Kaliningrado, Szczecin, Gdansk. Günter Grass, Arthur Schopenhauer, Immanuel Kant, Manfred von Richthofen, Ferdinand Lassalle, Catalina II de Rusia son algunos de los alemanes famosos que nacieron en esas ciudades, hoy totalmente desgermanizadas. Una tragedia que la historia oficial, calla y oculta.


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