El periplo de Hannon
El periplo de Hannon En el último día fuimos arrojados de un temporal contra unos montes encumbrados y espesos. Las maderas de los árboles45 eran de suave olor y de diferentes maneras. Navegando por la costa de ellos dos días46, dimos en un golfo (o brazo de mar) inmenso (o insondable).47 A ambos lados48 de él por la parte de tierra hay una campiña. De allí avistamos de noche fuego49, que nos rodeaba por todas partes cerca de los alojamientos, unas veces mayor y otras menor.
Habiendo hecho aquí aguada, navegamos más adelante cinco días tierra a tierra, hasta que llegamos a otro gran golfo50 (o ensenada) que dijeron nuestros intérpretes (o lenguas)51 llamarse la Punta (o cabo Hesperio)52. En el (golfo) hay una grande isla, y en la misma isla una laguna marina, y en esta hay otra isla.53 Y habiendo bajado a ella de día54, no descubrimos nada, ni aun leña. De noche55 se vieron muchos fuegos encendidos, y oímos un sonido de flautas, y ruido de címbalos y atabales, e infinita vocería56. Sorprendiónos, pues, el miedo57, y los adivinos58 mandaron dejar la isla.
Al punto habiéndonos hecho a la mar, nos acercamos a una región fogosísima por sus vapores. Arroyos llenos de fuego corrían desde ella al mar. La tierra por causa del calor es intransitable59. Con esto llenos de miedo60 volvimos prontamente a navegar.
