Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago A continuación, montan los tres; el caballero que habÃa cogido el rocÃn iba delante, y es el primero en encontrarse con el escudero que venÃa a pie; mi señor Galván le dice:
—Buen hermano, ¿ves aquà al caballero que te quitó el rocÃn? Haz lo que desees, como recompensa.
—Señor, muchas gracias. Ahora estoy seguro de que sois vos mi señor Galván.
Entonces desmonta el caballero y se dirige a pie al escudero, suplicándole piedad de rodillas. El muchacho lo levanta y mi señor Galván le dice que haga con él lo que le parezca justo.
—Señor —dice el muchacho—, lo considero libre, pero debe prometeros como leal caballero que nunca más le pondrá la mano encima a ningún hombre que esté desarmado, a no ser que lo haga por defenderse; y añade que si lo necesita, le ayudará con todas sus fuerzas.
Mi señor Galván le toma la palabra, y luego les pregunta:
—Decidme, señores caballeros, ¿a qué se debÃa la batalla entre vosotros dos?