Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Este caballero y yo —contesta uno de ellos— nos hemos jactado a la vez de nuestras buenas cualidades, hasta que él dijo que era mejor caballero que yo, a lo que me opuse; entonces me dijo que no serÃa capaz de seguirle a este bosque, y le seguÃ; de este modo, nos enfrentamos a la entrada del bosque, y yo lo derribé; como su caballo huÃa, salà tras él, intentando alcanzarlo; mientras tanto, creo, se encontró con este escudero, al que hizo bajar del caballo: salió en mi busca y me encontró, volviendo a combatir el uno contra el otro, tal como visteis.
—¿Cómo? ¿Luchabais sin más motivo? Abandonad ahora vuestras jactancias y sed buenos amigos, os lo ruego.
Asà lo aceptan. A continuación, mi señor Galván le pide al que tiene caballo que lleve al que va a pie, y asà lo hace.
Luego, se despiden de mi señor Galván, y él de ellos, y lo encomiendan a Dios. Mi señor Galván acompaña al escudero durante un buen rato, rogándole que le dé noticias de Galahot.
—Señor, yo no estoy con él.
—Eso es cierto, pero tú tienes nuevas verdaderas.
—Señor, si las tengo, no las puedo decir, y no debéis obligarme a más.