Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Al oír tales palabras, Galahot se quedó sorprendido, tira del freno y siente gran miedo por las malas noticias que espera, de tal forma que durante un gran rato pierde el habla y el color. Cuando puede volver a hablar le dice al anciano:
—Mi buen maestro, ¿qué es lo que he perdido? Decídmelo. ¿He perdido a alguno de mis más íntimos amigos? Por la fe que me debéis, no me ocultéis ninguna cosa.
—No, señor —le contesta el anciano—, no habéis perdido a ninguno de vuestros íntimos amigos.
Galahot pica espuelas a su caballo y empieza a alejarse; y conforme encuentra a sus caballeros los saluda y abraza, expresándoles una gran alegría, pues quiere ocultarles a todos su pensamiento. Al ver al anciano vuelve a acordarse de todo y moviendo la cabeza dice:
—Buen maestro, hasta el día de hoy os había tenido por hombre fuerte, pero ya no puede ser. ¿Cómo pensáis que cualquier pérdida iba a resultar grave al corazón, si no es algo que afectara directamente al corazón mismo? Ahora sé que la pérdida es de tierras o de riquezas, y vos deberíais conocerme lo suficientemente bien como para saber que mi corazón nunca sintió una gran alegría por ganar tierras, ni tuvo gran dolor al perderlas: ya podéis decir tranquilamente qué es lo que he perdido, pues nada me preocupa.