Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot se asustó mucho con estas palabras, y Lanzarote, bastante. Entonces habló Maestro Heliés de Tolosa, que era el décimo, era el más sabio de todos ellos y el que conocÃa más cosas.
—Señor —le dice a Galahot—, habéis oÃdo hablar a los hombres más sabios que hay en toda la tierra de Bretaña, y si alguna vez fue necesario un consejo, sois vos quien más lo necesita en el mundo; ya habéis oÃdo cómo moriréis. Sin embargo, no sabéis cuándo ocurrirá, y no serÃa fácil que encontrarais quien os lo dijera, pues no hay corazón de hombre mortal que tenga la claridad de sentido suficiente como para saber y deciros la verdad, por más que estudiara, porque la divina Escritura nos dice que los designios de Nuestro Señor son tan inescrutables que no hay corazón humano que los pueda conocer, ni lengua mortal que los pueda contar. Mediante el estudio se puede conseguir que Dios se nos muestre, pues estamos hechos a su imagen, y que averigüemos a través de las Escrituras qué les sucederá a unas gentes o a otras, no a todas, pero sà a una parte: sólo puede saberlo todo el que todo lo puede comprender.