Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Maestro —le dice Galahot—, estoy seguro de que éstos me han dicho lo que sabÃan, y han cumplido con su juramento, pero no he oÃdo lo que vos habéis hallado, y, ciertamente, deseo más oÃr vuestro consejo que el de todos los otros; ya os dije anteayer que seguirÃa vuestro consejo (para mi vida o mi muerte) antes que el de todos los clérigos del mundo, pues del mismo modo que nadie ha sabido explicarme mi enfermedad tan bien como vos, asà me parece que nadie sabrÃa aconsejarme tan bien como vos. Por eso quiero que me digáis la verdad respecto a lo que habéis averiguado en este asunto; y me la diréis por el juramento que hicisteis, igual que han hecho todos los demás. Cuando me hayáis expuesto vuestras conclusiones, oiré los consejos, si Dios os ha dado conocimientos suficientes como para poner remedio. Y si vemos que de nada servirÃa ningún esfuerzo, que todo quede a la voluntad de Nuestro Señor, pues contra Él no vale ninguna fuerza. En cualquier caso, me parece que tendrÃa el mayor alivio sabiéndolo por vuestra boca, ya fuera perjudicial o provechoso para mÃ.
—Señor —le responde el Maestro—, cuanto más me creáis que a los otros, tanto más os entristeceréis si os digo algo que os perjudique, y tanto más os alegraréis si en ello veis vuestro provecho. Por eso, será mejor que os conforméis con lo que ya habéis oÃdo; con más gusto os dirÃa algo beneficioso que perjudicial, si lo supiera.