Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Maestro, no temo caer en la desesperación, si Dios quiere; decidme, pues, la fecha de mi muerte: mi fe no es tan escasa y me vendrá muy bien el poder mejorar mi vida, pues Dios me ha permitido hasta hoy el tener más honores y más riqueza que nadie de mi edad, ni siquiera los que fueron de un linaje más alto que el mÃo. Por eso me parece que Dios me amará mucho si me permite haber gozado de los deleites de este mundo, y que después pueda esperar la alegrÃa que no tendrá fin; cuanto más cercano esté de morir, tanto más me esforzaré en conseguir la vida eterna. Por eso os ruego que me aconsejéis de acuerdo con lo que sabéis, ya que no serÃais leal consejero si no me dijerais todas las cosas que corresponden a la salvación de mi alma. Si me ocultáis la verdad, presentaré vuestra alma en mi defensa ante el Salvador del mundo, para que la coloque en el punto en el que estarÃa la mÃa por haber pecado por vuestra culpa y porque no quisisteis decÃrmelo: me he entregado a vuestro consejo en todas las cosas, y Dios es un juez tan recto que a cada cual le devuelve según sus obras. Procurad, por la salvación de vuestra alma, aconsejarme rectamente y no me alejéis mediante palabras la fecha de mi vida por alegrarme más; yo serÃa más perezoso en hacer el bien si pensara que iba a vivir más tiempo.