Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot estaba tan espantado como nunca lo había estado por nada. Cuando pudo hablar le dijo al Maestro:
—En verdad, Maestro, habéis mantenido muy bien vuestra promesa, pues me habéis mostrado de forma clara las mayores maravillas que nunca fueron vistas y habéis hecho tanto que ahora conozco abiertamente que todavía me quedan tres años y un poco más de vida: ahora me encuentro más a gusto, y sabed que a partir de este momento mi vida será mejor que la de ningún hombre de mi edad, pues nadie habrá hecho tanto bien como el que haré yo en estos tres años; además, os aseguro que en el resto de mi vida no pondré mala cara que me pueda descubrir, sino que me esforzaré en estar más contento que hasta ahora.
—Sabed —le dice el Maestro— que tenía gran miedo por vuestra muerte y por eso os la he hecho conocer mediante estos signos; vos podréis pasar el término, pero tendría que ser con la ayuda de mi señora la reina. Si pudierais hacer que este caballero se quedara en vuestra compañía, sin lugar a dudas pasaríais la fecha fijada, pues no moriréis sino por la falta de su compañía: ya no queda más que tener buena cara hasta que veáis cómo se desarrollan las cosas; no descubráis vuestro secreto ni a este caballero, ni a ningún otro, pues no se le debe decir a toda la gente la verdad sobre el propio ser.