Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Y entonces Farién aparenta estar muy enfadado y que se quiere marchar. Lionel, que lo querÃa mucho por el cariño que habÃa encontrado en él, comienza a llorar diciendo:
—¡Ay, maestro! No os vayáis, pues me causarÃais la muerte; os diré mi pensamiento con tal de que no me lo desaconsejéis y de que me ayudéis de buena fe.
Farién le contesta que lo hará asÃ.
—He pensado vengarme del rey Claudás antes de volver a probar bocado.
—¿Cómo os vais a vengar, mi buen señor?
—Os lo diré. Haré que venga mañana a hablar con nosotros, y entonces me podré vengar de él, pues estoy dispuesto a matarlo e incluso lo intentarÃa si fuera más fuerte de lo que es.
—Señor, y cuando lo hayáis matado, ¿qué vais a hacer?
—¿Qué? ¿Acaso no son todos los hombres de esta tierra vasallos mÃos? Me defenderán con todas sus fuerzas y pondrán en ello su sabidurÃa y su poder. Y si su sabidurÃa no les basta, Dios les ayudará, pues ayuda a todos los faltos de consejo. Si muero por recobrar mi derecho, que sea bien venida la muerte, pues más vale morir con honor que vivir afrentado, sin las propias tierras; y mi alma estará más a gusto cuando me haya vengado, pues quien le quita las tierras al hijo de un rey, ciertamente le quita la mayor parte de su vida.