Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Fue entonces cuando llegó el senescal, que al ver a Lionel se arrodilló ante él, como noble y valiente:
—Señor —le dice—, mi señor el rey os envÃa sus saludos y os pide y ruega que acudáis a su corte vos, vuestro hermano y los dos maestros, pues no es justo que tenga una corte tan rica sin que estéis vos.
Tan pronto como lo oye Lionel se pone en pie y le contesta al senescal que irá con mucho gusto; pone cara de estar muy contento, pero su maestro, que lo conoce, sospecha gran parte de lo que está pasando, y por la desgracia que espera, se encuentra tan a disgusto, que serÃa difÃcil contarlo en su totalidad.
—Buen maestro —le dice Lionel—, acompañad a estos señores que han venido a pedirme que acuda a la corte y que están en esa habitación; yo vuelvo de inmediato.
El niño va a su habitación, llama al chambelán y le pide un gran cuchillo que tenÃa, muy rico, que le habÃan regalado como si fuera una joya. Cuando se lo estaba escondiendo debajo del vestido, entra su maestro que querÃa saber qué estaba haciendo. Al verlo con el cuchillo, se lo arranca de las manos y le dice que no lo llevará.
—¿No? Entonces no iré, y ahora estoy seguro de que me odiáis de muerte, pues me priváis de la alegrÃa que tenÃa.