Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, bien sabéis que mi señora se va expulsada sólo por vos, y no ha perdido sus posesiones por ningún mal que haya cometido, sino por vuestra voluntad; nosotros todos somos desleales por haberlo tolerado, pero al propio señor se le debe permitir algún gran ultraje antes de obrar mal contra él pero, os aconsejo que tratéis a mi señora de forma honrosa, pues si se supiera que ha sido vuestra barragana, vos no tendríais ningún honor al ser ella deshonrada; y si teméis más a otra de lo que la amáis a ella, sé que no la mantendréis en vuestra tierra; si así lo deseáis, podéis enviarla a la tierra de Yvaín mi primo, donde será muy honrada; y si no deseáis hacer eso, ordenad que se vaya a la tierra de mi padre en Leonís; y si no queréis ni lo uno ni lo otro, permitid que vaya a la tierra que Galahot quiere darle.
Mientras hablaban así, entró un caballero, que era muy partidario de la nueva reina, sin que nadie lo supiera, y que conocía muy bien sus intenciones. Al ver al rey, le dice:
—Señor, desearía hablar con vos.
El rey deja a mi señor Galván, pues no quiso quedarse más.
—Señor —le dice—, piedad por Dios.
El rey lo mira y ve sus lágrimas.
—Buen amigo, ¿qué os ocurre?