Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, mi señora la reina está encolerizada, porque queréis darle tierras a vuestra barragana, y sabed que si alguno de vuestros caballeros hace tal cosa, ella morirá de dolor.
El rey siente una gran tristeza por estas noticias, se le muda el color y le responde al caballero:
—Decidle que esté tranquila, pues no haré nada que pueda molestarle.
El rey vuelve al lado de mi señor Galván y le dice:
—Buen sobrino, Ginebra no puede permanecer en mi tierra, ni en la tierra de ninguno de mis hombres, pues podrÃa ir a algún sitio en el que yo no tuviera la posibilidad de defenderla según mi voluntad, y no quiero que muera, pues la he amado con gran amor. Que vaya a la tierra que Galahot quiere darle; le entregaré tantos caballeros y servidores de mi casa como ella desee.
Con esto, se marchan el rey Arturo y Galván; el primero va a donde lo están esperando sus nobles y les cuenta cuál era su voluntad, tal como se lo habÃa dicho a su sobrino; lo aceptan más por ser su voluntad que por ninguna otra cosa. A continuación, va al mirador donde estaba Galahot y le dice: