Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi dulce amigo Galahot, he encontrado en vos amor y compañÃa, y os he tratado tanto que me parece, por vuestro rostro y por lo que he visto, que sois el hombre del mundo que, sin ser vasallo mÃo, harÃa más por ayudarme; me habéis ofrecido una tierra muy rica y bien abastecida para que se la dé a Ginebra, que está aquÃ, y estoy seguro de que lo mismo que sois capaz de decirlo, serÃais capaz de hacerlo; pero no me atreverÃa a pedir tan gran cosa, y estamos ya en un momento en que Ginebra no puede continuar aquÃ; vos no sois vasallo mÃo, pero sois mi amigo y mi compañero: os la entrego como a amigo, para que la custodiéis como si fuera vuestra propia hermana, y os ruego que asà lo prometáis por el gran amor que me tenéis.
El rey la toma entonces por la mano, se la entrega y siente tal lástima que las lágrimas le brotan en los ojos. Galahot la toma, aceptando las condiciones que el rey le ha dicho, y la guardará como si fuera su propia hermana. Entonces sintieron gran compasión todos los que allà estaban y no hubo ningún caballero que no se echara a llorar; a continuación, el rey indica quiénes de su casa irán con la dama.
Ginebra va a su alojamiento, mientras que el rey se queda con sus nobles; mi señor Galván le dice: