Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, debo amar mucho a Lanzarote si él quiere hacer por mà lo que no harÃa por nadie, pues serÃa muestra de que me ama más que a ninguno; y ya que es a mà a quien más ama, debo procurar no enfadarle; no se lo rogaré, pues tendré su compañÃa con más frecuencia que la vuestra, y prefiero amarle a él, que me libró por su propia voluntad cuando vos querÃais destruirme por vuestra deslealtad: sabed que no os debe agradecer nada, pues aunque realmente yo me hubiera merecido la muerte, deberÃais haberme librado de ella antes de dejarle combatir contra tres caballeros; bastarÃa con que os hubierais acordado del dÃa en que os devolvió vuestra tierra y vuestro honor.
De este modo termina el parlamento, pues el rey ve que sus palabras de nada sirven, y deja de hablar; después de acompañar un rato a Galahot, se despide de él y de los nobles. No ve a Lanzarote, que se ha ido tan deprisa como su caballo lo podÃa llevar; envÃa a su sobrino Galván, al que querÃa mucho, para que acompañe a la reina. El rey se marcha triste y dolido por Lanzarote, al que no ha podido retener.