Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Lanzarote, procurad no volver a ser del rey, por más que os lo rueguen, a no ser que yo me arroje a vuestros pies; tened por seguro que no os lo rogaré si puedo evitarlo por mi honor.
Cuando el rey los encontró fue grande la alegrÃa que tuvo al ver a Galahot y a la reina, y sin embargo aún no habÃa olvidado el dolor por la muerte de la otra, pero se esfuerza en mostrar buena cara por su gente. La reina se humilla ante él, por lo que la aman más todos los que la ven, y la aprecian más todavÃa. Pero por encima de la alegrÃa que tuvo el rey y todos los demás, fue grande el gozo de mi señor Galván, pues corre con los brazos extendidos a la reina y a Galahot desde tan lejos como los ve y se muestra tan contento que ningún corazón humano podrÃa estarlo más: y los besa a todos, uno tras otro.
Aquella noche la pasaron en la tierra del rey de Escalona y tras descabalgar, Galahot llevó a la reina al alojamiento del rey, tal como era costumbre; Galahot le dijo al rey:
—Señor, he aquà a mi señora, a la que me entregasteis para que la guardara; ahora os la devuelvo. Sabed que creo que os la he guardado tal como prometÃ, asà me ayude Dios y los santos de esta iglesia —y tiende las manos hacia una capilla—, nunca fue tan bien protegida por vuestro honor, como si hubiera sido mi propia hermana.