Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces Galahot y la reina envían a buscar a Lanzarote, que se encontraba en las habitaciones de la reina. Cuando llegó allí, la reina lo toma entre sus brazos ante todos los que estaban presentes: allí se encontraba la dama de Malohaut que había sido llamada a esta reunión. Luego, van los cuatro a sentarse en una alfombra, y la reina le dice a Lanzarote:
—Mi dulce amigo, la situación es tal que tenéis que hacer las paces mi señor el rey y vos, pues yo así lo quiero y también Galahot, que tanto os ama, como ya sabéis. Y debéis estar muy agradecido al rey, porque estima en tanto vuestra compañía; me ha ordenado que os prometa lo que deseéis tomar suyo y mío, y bien sé que preferís lo que tenéis a todo lo demás. Sin embargo, yo no os mando que cumpláis su voluntad tan pronto como se os ruegue; os lo suplicaremos yo y Galahot, y después os lo suplicarán todos los nobles: deseo que, al principio, os resistáis con toda vuestra fuerza. Resistid hasta que Galahot y yo nos echemos a vuestros pies y hasta que todos los caballeros, las damas y las doncellas lo hagan a continuación: entonces, id ante mi señor y arrodillaos, y concededle que haga en todo según su voluntad.
—Ay, señora —le responde Lanzarote—, no permitiría de ninguna manera que os arrodillarais delante de mí.