Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, por Dios, no me supliquéis más, pues serÃa contra mis sentimientos; no penséis, ni vos ni nadie, que tengo contra el rey ningún odio, y os aseguro que no hay una tierra por lejana que sea de la que yo no vendrÃa a ayudarle, si supiera que me necesitaba.
De este modo se defiende Lanzarote frente a las súplicas; entonces Galahot, la reina y todos los demás nobles, damas y doncellas, se echan a sus pies. Cuando Lanzarote ve a la reina a sus pies, hace gesto de estar muy enfadado, avanza y la levanta por la mano; a continuación, levanta a Galahot y después acude ante el rey, se arrodilla y le pide piedad con mucha sencillez; se humilla y dice que hará lo que desee. El rey lo toma por la mano, muy contento, y le besa la boca, diciendo:
—Muchas gracias, mi dulce amigo, os prometo una cosa delante de vuestros amigos y de los mÃos: os juro por la gran fiesta que es hoy, que no os volveré a causar ningún enfado por nada que yo pueda remediar.