Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Después de esto no pasó mucho tiempo que yo iba cabalgando por el bosque, acompañado por dos tíos míos que eran caballeros y por tres caballeros de mi linaje. Cuando cabalgábamos así, empezamos a hablar de mi señor padre y de mi hermano, hechos que nos causaban bastante dolor, y empezamos a llorar todos; entonces yo dije llorando: «Buen Señor Dios, no sé si tendrán alguna vez curación». Mientras decía estas palabras, pasó delante de nosotros una doncella montada en un palafrén que la llevaba muy deprisa; apenas yo había terminado de hablar, ella me respondió: «Sí, Melián, el uno se curará cuando el otro». Después de decirme esto, nos quedamos sorprendidos y al volver de mi estupefacción, piqué espuelas tras ella, pero no pude alcanzarla y nunca volví a saber quién era; pero me di cuenta de lo que había querido decir: que la curación de mi hermano sólo dependía de que fuera sacado de la caja; tan pronto como vos lo sacasteis, mi padre se curó tal como veis, y eso que no había pisado el suelo hace más de siete meses. Yo sé bien que, si mi hermano tuviera médico, pronto se curaría igual que yo me curé, cuando me asistieron los médicos después de que vos me sacarais la lanza.