Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le responde el traidor—, no os preocupéis, pues me encargaré de hacerlo todo.
El rey Ban durmió poco aquella noche, porque las noches eran cortas: según dice la historia era el quince de agosto. Estaba nervioso por la preocupación del viaje que iba a emprender; se levantó tres horas antes de amanecer, y cuando estuvieron ensillados los caballos y preparado todo lo demás, encomendó a Dios al senescal, el castillo y a sus gentes. A continuación, salió por una pasarela de zarzas que atravesaba el rÃo: el castillo sólo estaba sitiado por una parte, a unos tres tiros de allÃ, pues por esta otra parte habÃa muchos desniveles y malos terrenos, de forma que al otro lado del rÃo no se podÃa establecer nadie: el pantano era grande y profundo y sólo habÃa una senda estrecha de más de dos leguas de larga.
El rey Ban toma el sendero con su mujer, que cabalgaba en un hermoso palafrén, grande y cómodo, acompañado por un escudero fiel y buen servidor, que llevaba al niño delante de él en un gran rocÃn. El rey Ban montaba un palafrén que ya habÃa probado, mientras que un muchacho le llevaba su veloz y resistente corcel. El escudero tenÃa el escudo, y un muchacho llevaba la acémila y la lanza del rey. La acémila iba muy cargada por las joyas, la vajilla y el dinero.