Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey llevaba puestas las calzas de hierro y la cota de mallas, ceñía la espada y se cubría con una capa pluvial; iba el último de todos. Cabalgaron hasta atravesar el pantano. Luego, entraron en el bosque; a la media legua, llegaron a una hermosa pradera a la que el rey había ido en muchas ocasiones; se dirigieron a un lago que había en un extremo, junto a una alta colina, desde la que se podía ver toda la región. Ya había amanecido. El rey dijo que no continuarían hasta que hubiera más claridad. Descabalga, pensando subir a una colina para contemplar su castillo, al que quería más que a ningún castillo del mundo. Al cabo de un rato, el rey vuelve a montar y deja a la reina con su acompañamiento junto al gran lago, que desde tiempos paganos se llamaba lago de Diana. Diana fue reina de Sicilia en la época de Virgilio, el buen autor, y la loca gente que había entonces la consideraba diosa; era la dama que más disfrutaba en el bosque, y se pasaba los días cazando, por lo que los paganos la llamaban «diosa del bosque».
El bosque en el que estaba el lago era más pequeño que los de Gaula y Bretaña la Menor, pues apenas tenía diez leguas galesas de largo y seis o siete de ancho. Se llamaba Bosque del Valle. El rey Ban subió la colina para ver el castillo que tanto quería; pero la historia deja de hablar de él durante un poco de tiempo, y lo hace del senescal, al que le había encomendado el castillo.