Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —No os tengo en prisión por nada malo que me hayáis hecho, sino porque ésa es mi voluntad ahora.
—Señora, ¿qué habéis hecho con mis compañeros?
—Vuestros compañeros —le contesta dispuesta a angustiarlo más—, están sanos y salvos y me han prometido tantas cosas que los he dejado marchar; si vos queréis pagar el rescate, también os dejaré ir, pues mientras estéis en mi prisión posiblemente otro gane honores y vos los perdáis.
—Señora —le responde al oÃrla muy angustiado—, no me matéis, pues tened por seguro que si mi señor Galván fuera socorrido sin mà por alguien de la casa del rey Arturo y yo no estuviera presente, lo mismo me darÃa estar muerto. Si en el mundo hay algo con lo que pueda pagar mi rescate, lo pagarÃa con mucho gusto.
—Habéis tenido suerte, pues no os voy a pedir nada que no podáis conseguir.
—DecÃdmelo y lo tendréis, pues si no me tuvierais ahora prisionero, no hay en el mundo cosa por cara que sea, que siendo mÃa, si vos me la pidierais, no la recibierais sin resistencia alguna.
—Os pido que me prometáis decir la verdad en lo que os voy a preguntar.
—Asà lo haré con gusto.