Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo? Hijo de puta, traidor, ¿queréis evitar la muerte de este que os ha hecho todo tipo de afrentas y que pretende matar delante de vos —sin juzgarlos— a los hijos de nuestro señor natural? Ciertamente, tenéis un corazón vil y malvado en el vientre y mejor os conoce quien os humilla que quien os honra, pues el corazón de un caballero auténticamente valeroso recuerda siempre la humillación y la afrenta.
—Callad, buen sobrino; por nada se debe intentar la muerte del propio señor, ni su deshonra, y menos cuando se le tiene vencido, si antes no se han roto los vÃnculos de vasallaje con lealtad y de forma justa. Éste es mi señor y yo soy vasallo suyo: debo protegerlo de la muerte y evitarle las afrentas en la medida de lo posible, por respeto a la promesa que le hice y el juramento que le presté. También debo proteger a los hijos de mi señor, de quien soy vasallo con anterioridad, y debo custodiarlos porque le juré que asà lo harÃa y que los criarÃa.
En esto, Claudás se ha levantado el nasal del yelmo y ha podido oÃr las palabras de ambos, y entonces grita como quien tiene gran miedo a la muerte: