Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Y qué fue?
El caballero le indica un poyo junto a la calzada.
—En verdad —le contesta el caballero de la calzada—, sobre ese poyo puedes ver el peine más hermoso de cuantos has visto; todos sus dientes están llenos de cabellos de la reina, que son de gran belleza; pero no pueden ser vistos por nadie que haya subido en carreta, como tú has hecho.
—Quienquiera que sea yo, pienso verlo.
—Entonces me tendrás que entregar el caballo sobre el que vas montado.
—No tendrás fácilmente el caballo, antes combatiré.
—¡Bah, bah! No combatiré contigo si Dios quiere, pues buen caballero no debe combatir contra hombre vencido.
—Entonces pasaré con más facilidad.
Cuando iba a subir a la calzada, el guardián le sale al paso diciéndole que si quiere avanzar, perderá por lo menos la cabeza. El caballero de la carreta no muestra que le preocupe, sino que sigue avanzando; el otro lo sujeta por el freno y le dice:
—Caballero, no sigas, pues tienes que luchar contra mÃ. Sabed que si te venzo, te cortaré la cabeza.