Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De tal modo pasaron aquella noche y se levantaron por la mañana; los dos caballeros se arman y se disponen a marchar acompañados por el que había llevada las noticias de la losa que había sido levantada; se marchan y el criado lleva las dos lanzas de los caballeros. Cabalgan sin detenerse hasta que a la hora de nona llegan a los Padrones, que era un paso que recibía este nombre y oiréis por qué. El paso estaba entre dos montañas y era tan estrecho que por él sólo podía ir un caballo; a la derecha y a la izquierda había grandes piedras, del tamaño de un hombre; a cada uno de los lados había tres piedras y en cada una de ellas había tres agujeros grandes y anchos de tres pies de alto en los que habían sido colocadas grandes barras que se podían correr y que iban de una piedra a la otra de forma que nadie podía pasar sin encontrarse el obstáculo; en cada una de estas piedras había un servidor armado a pie, que protegía el paso. Había canteras en la montaña en las que se refugiaban cuando les iba mal; por la parte de atrás había un caballero armado que defendía el paso también, pero no estaba siempre allí, sino cuando algún caballero extranjero entraba en la tierra. Al acercarse al Paso de los Padrones, un vigía empezó a tocar el cuerno desde un monte y aparecieron los villanos. El caballero que era hijo del vasallo los vio y le dijo al de la carreta: