Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no sé quién ha traÃdo aquà noticias vuestras, pero os conocen bien en esta tierra.
Mientras, llegan al paso, a la vez que los villanos colocan las puntas de las lanzas en el suelo esperando asà a los que llegan. El caballero de la carreta no se preocupa por las barras, ni por los villanos que están en el paso, sino que se dispone a picar espuelas y a atacar al caballero que hay en el extremo, dirigiéndose hacia él tan rápido como le puede llevar su caballo. El animal era valiente y veloz; los dos primeros villanos golpean con las lanzas al caballero en el escudo, y les vuelan hechas pedazos por la gran fuerza que llevaban. Él, por su parte, alcanza a uno con su lanza en medio del cuerpo, derribándolo muerto y su caballo entra contra la barra con tanta fuerza que se destroza el pecho y los hombros y el caballero vuela al suelo tendido. Pero rápidamente se pone en pie, deja la lanza en el cuerpo del villano, desenvaina la espada y ataca a los otros. El criado empieza a gritar:
—¡Ahora se verá, gentil caballero! Levantasteis la losa del Santo Cementerio.
Se mete entre los villanos golpeando a diestro y siniestro, los mata, los tulle y los maltrata de tal forma que en poco tiempo les quita las barras; se han tenido que refugiar, por miedo, en las canteras. Continúa hacia donde ve al caballero que debÃa guardar el paso, que está por fuera de la última barra, y le dice: