Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se atan el yelmo y el hijo del vasallo toma una lanza de las que llevaba el escudero; van al combate y se meten en medio del tumulto. El Caballero de la Carreta mató al primero que alcanzó y el otro derribó al suyo; luego, el de la carreta empieza a gritar:
—¡Clarence! —Que era la señal del rey Arturo. Cuando se le rompe la lanza, toma la espada y golpea a diestro y siniestro, pues bien sabe hacerlo, y empieza a realizar tales hazañas que todos se quedan sorprendidos, unos y otros. Los desterrados se recuperan gracias a su habilidad, su valor y a su fuerza, cuando ya llevaban lo peor, y recobran en poco tiempo el terreno, haciendo que los otros retrocedan; los que antes iban persiguiéndolos ahora llevan la peor parte. El criado que era hijo del vasallo se acerca al caballero al que había dado muerte el de la carreta, se pone sus armas lo mejor que puede y monta en el caballo que había cogido, quitándoselo al caballero caído, toma la espada en su mano y cuelga la vaina del arzón, acercándose al caballero que realizaba tales proezas y manteniéndose a su lado, prestándole ayuda como si fuera su padre, sin que nadie sepa quién es.