Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Vos me podréis privar de mi batalla, pero seguiré procurándola con todas mis fuerzas allà donde piense conseguir justicia.
Luego le dice a Lanzarote, que si se va de ese modo lo tendrá por vencido. El rey se lo lleva a un lado y le ordena que abandone el combate a condición de que, cuando quiera, vaya a la corte del rey Arturo y le exija a Lanzarote que continúe combatiendo, y él combatirá. La reina le jura sobre sagrado que volverá con él si vence a Lanzarote en la batalla.
De esta forma lo han establecido el rey y la reina; primero lo jura la reina y Lanzarote a continuación. Después, se llevan a Lanzarote a las habitaciones de la reina para desarmarlo; Keu el senescal se siente afligido por esta paz y preferirÃa que Lanzarote hubiera continuado combatiendo en vez de haber abandonado de tal manera. A la reina le pesa mucho, pero estuvo de acuerdo con Keu para que no se diera cuenta de nada. La reina va a sus habitaciones, pues todo el dÃa habÃa estado en las salas. Cuando Lanzarote se hubo desarmado, después de lavarse el rostro y el cuello, el rey lo llevó a ver a la reina; ésta al ver entrar al rey se pone en pie hacia él; Lanzarote se arrodilla nada más verla y se inclina. El rey dice:
—Señora he aquà a Lanzarote, que ha pagado un alto precio por vos, pues ha tenido que pasar muchos sitios peligrosos para llegar ante vos.