Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿El qué?
Meleagant le enseña la sangre en una cama y luego en la otra, y le dice:
—Señora, mi padre os ha guardado bien de mÃ, pero mal de Keu el senescal: es una gran deslealtad que una dama, como vos mostráis ser, deshonréis al hombre más noble del mundo por el más malvado; lo considero un gran despecho, ya que me rechazasteis; por lo menos valgo más que éste, pues os conquisté frente a él gracias a las armas; y ciertamente Lanzarote vale más aún, que ha sufrido tantos males por vos; y todo ha sido en vano, pues vergonzosamente se recompensan los servicios prestados a las mujeres y al diablo.
—Bueno, señor, decid lo que queráis, pero Dios sabe que Keu no trajo esta sangre a mi cama, sino que frecuentemente se me revientan las narices.
—Asà me ayude Dios, eso no os vale de nada, pues estáis toda ensangrentada; no saldréis de mi poder y seréis tenida aquà por desleal.