Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —¿Cómo —pregunta Lanzarote—, ya estáis curado de vuestra herida?
—Por Dios —le contesta Meleagant—, no tengo ningún dolor que me impida combatir por mi derecho.
—En verdad —añade Lanzarote—, habláis como valiente, pero creo que deberÃa bastaros con un combate; si queréis más, id a armaros, pues la reina tiene quien la defienda.
Meleagant le contesta que no hay nada que le agrade tanto.
Van a armarse los dos y el rey le aconseja a Meleagant que abandone el combate. Pero es todo en vano, pues piensa saber con certeza que Keu se habÃa acostado carnalmente con la reina. Van al campo de combate y Lanzarote le dice al rey:
—Señor, batalla sobre asunto tan importante no se debe emprender sin juramento.
El rey ordena que traigan los Santos Evangelios, se arrodillan ambos y Meleagant jura, por Dios y los Santos, que la sangre que vio en la cama de la reina era de Keu. Lanzarote se levanta y dice que por Dios y los Santos, es perjuro y se lo hará reconocer por su propia boca, si no se lo impide, o morirá como perjuro. Luego, montan los dos a caballo; el rey intenta por todos los medios que su hijo abandone el combate, pero no lo consigue.