Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, os lo diré. No hace mucho, yo tenía un hermano que era un joven criado, muchacho muy hermoso y valiente; cabalgaba un día completamente solo por delante del pabellón en el que estabais esta noche y se encontró, según me dijo después, con ese criado. El muchacho que era mi hermano, había oído noticias de que yo había muerto e iba pensando profundamente en eso, de forma que no saludó al criado que había delante del pabellón. Éste lo tuvo como un gran desdén, le atacó y me lo envió tan herido que luego no sobrevivió más que tres días. Mucho sentí esta aventura: le dije que sería bien vengado y que no me lo podría impedir todo el linaje del criado. Lo hubiera hecho de inmediato, pero tenía cosas que hacer en otra parte y esperé hasta hoy: envié un mensajero por delante, que os reconoció y me dijo que estabais a la mesa. Como os temía por encima de todos los hombres, hice que os quitaran las armas y el caballo, para impedir que vinierais tras nosotros; si no hubiera sido por vuestro amor, le hubiera dado muerte al caballero junto a vos mismo. No quiero matar al criado, porque se me consideraría deshonroso ponerle las manos encima, pero le hubiera hecho meter en tal prisión de la que no podría salir nunca en su vida y de ese modo me habría vengado. Ya os he dicho lo que me habíais preguntado; os pido piedad como al hombre más valiente de todos.
Lanzarote le dice que no se preocupe.