Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El señor se levanta y deja a Banín descansando; se lleva a Lanzarote que antes de salir le pregunta a Banín si puede acompañarles a la mesa.
—Señor, no por ahora, pero id, os encomiendo a Dios.
Sale Lanzarote de allí y se sienta con el caballero y con un hermano suyo y dos doncellas que había en la casa; fueron muy bien servidos y después de cenar, fueron a acostarse y durmieron hasta el día siguiente. Por la mañana, después de oír misa en la capilla del señor, Lanzarote se armó y acudió a despedirse de Banín, que lo encomienda a Dios; le llevaron el caballo al patio, monta y se despide del señor y de todos los que allí había.