Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago De este modo se consuela el rey Bandemagus con su gran corazón y piensa que su hijo ha muerto. Pero no se atreve a mostrárselo a Lanzarote, al que ama más que a nadie en el mundo: querría haber cometido todos los daños que pudiera sin afrentarle a cambio de tener a Lanzarote por compañero el resto de la vida, pero no se atreve a pensar que Lanzarote se dignara a serlo y por eso ni se lo pide. Cuando los altos nobles de Gorre reconocieron a Lanzarote, le mostraron la mayor alegría que pudieron y lo desarmaron con rapidez y un poco a la fuerza, pues decía que no se iba a quedar en modo alguno; pero el rey Bandemagus juró sobre sagrado que no se iría en toda la jornada, de manera que Lanzarote tuvo que quedarse de grado o a la fuerza.
Aquella noche Lanzarote recibió un buen alojamiento y fue muy honrado por todos y por todas. Por la mañana, después de oír misa, pidió licencia pues deseaba irse a la corte del rey Arturo. El rey ordenó que le trajeran el mejor caballo que tenía y se lo da a cambio del suyo que había muerto; lo hace montar y lo acompaña. Lanzarote se marcha y, cuando se separan, el rey le dice: