Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Por Dios, sois el hombre del mundo al que más querrÃa tener por compañero, si vos lo desearais. Pero bien sé que soy demasiado pobre para tener tan alta compañÃa como es la vuestra; concededme, sin embargo, en nuestra separación vuestra amistad mientras viváis y asà me tendré por el más rico hombre, más que si tuviera la mejor ciudad del mundo.
—Señor, asà lo haré, a condición de que me perdonéis el daño que os he cometido.
—Aunque me hubierais quitado las tierras y después me hubierais matado a todos mis amigos Ãntimos, os perdonarÃa a cambio de tener vuestra compañÃa.
—Señor, bien me gustarÃa vuestra compañÃa, por Dios, con tal de que vos aceptarais la mÃa, si os la pudiera ofrecer; pero tened por seguro que pertenezco más a otra persona que a mà mismo: por eso no os la puedo dar ni otorgar yo solo; os ruego que no os pese. Sabed que en cualquier lugar que me encontréis, me podréis tomar como amigo y caballero.
—Mi dulce amigo —le responde el rey después de agradecérselo—, ¿decÃs que me habéis causado un daño?
—Asà es, señor, es cierto y lo siento mucho.