Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Se levanta de la mesa de inmediato para ir a recibirlas y le dice a Boores que le perdone, pero volverá pronto. Mientras hablaba asÃ, las dos doncellas entran en la sala y el anciano corre a ellas con los brazos tendidos para mostrarles su alegrÃa. Pero tan pronto como la de Honguefort ve a Boores, lo reconoce y corre hacia allà echándose de rodillas ante él y diciéndole:
—Noble caballero, por Dios, perdonadme el daño que os he causado, pues estoy dispuesta a pagároslo como queráis.
Boores se sorprende tanto al verla arrodillada ante él, que no se atreve a discutirle, sino que la perdona de inmediato.
Empieza entonces una alegrÃa tan grande allÃ, que nadie vio una mayor; las dos doncellas cuentan cómo Boores les habÃa ayudado. La de Honguefort se engalana más que antes, vistiendo ropa nueva. Después de contarle a Boores, ante todos los presentes, las penas que habÃa sufrido por él, todos cuantos la oyen se quedan admirados y Boores más todavÃa.
—Sabed, señor —le dice la doncella—, que nunca cesarÃa de cabalgar hasta encontraros.
—Doncella, ya que habéis puesto fin a vuestra búsqueda, os ruego que nunca más hagáis matar a ningún caballero, si no tenéis una gran razón.